Yo me voy a dormir tan tranquila, y ahí estan, frotándose las manos de lo bien que se lo van a pasar esta noche. Son como minifantasmitas, que no los ves, pero en cuanto apagas la luz, se lanzan a tu oído a darte el coñazo. Que digo yo, que me pique y se vaya. Yo duermo tranquila y mañana me rasco. Pero se ve que les gusta... Y enciendes la luz a ver si los pillas; jajaja, te vas a hichar. Y vuelves a dormir con las sábanas hasta los ojos, y nada, que no te libras de ese zumbido...
Al final, después de dos horas de suplicio, me tengo que levantar, buscar el flis por toda la casa, echarlo a discreción por todo el cuarto, y esperar una media hora a que mueran.
Así puedo dormir. Pero al día siguiente me encuentro, a parte de que casi no me puedo mover por casi tres horas menos de sueño, que me pica la pierna. Tres picotazos.
Etiquetas: Reflexiones
ayy, ya ves! caya que tengo una picadura en el dedo índice, de esas que pican todo el día... y además que fué un trompetero de esos... jejjeje aunque al final lo encontré y le dí su merecido ;D. X cierto que bonica la nueva cara de tu blog... es 'mu' primaveral!
